Cada vez vemos más niños que necesitan tratamientos de ortodoncia, y muchos de ellos empiezan a edades muy tempranas.
Antes, los dentistas solían recomendar esperar a que salieran todos los dientes definitivos, pero hoy sabemos que los problemas empiezan mucho antes y que actuar pronto puede evitar tratamientos más complejos en el futuro.
No hay una sola causa, sino muchas pequeñas cosas que han ido cambiando en nuestro estilo de vida y que afectan directamente al desarrollo de la boca y los maxilares.
Por ejemplo, muchas madres tienen que incorporarse pronto al trabajo, y eso a veces dificulta mantener una lactancia materna prolongada, fundamental para el correcto desarrollo de la musculatura orofacial.
Los problemas respiratorios, alérgicos y ambientales hacen que muchos niños respiren por la boca en lugar de por la nariz.
Nuestra alimentación actual es cada vez más blanda, lo que reduce el esfuerzo masticatorio que necesitan los huesos para crecer correctamente.
Todo esto influye en que los maxilares no se desarrollen como deberían, provocando falta de espacio para los dientes y desequilibrios en la mordida. Y aunque solemos pensar que la forma y el tamaño de los huesos son solo hereditarios, el desarrollo facial también depende de los estímulos que reciba: masticar alimentos duros, respirar por la nariz, colocar la lengua correctamente…
Por eso, la ortodoncia moderna y la rehabilitación neurooclusal se centran en detectar y corregir estas alteraciones desde edades muy tempranas (incluso antes de los 3 años), ayudando a guiar el crecimiento natural de los maxilares y favoreciendo un desarrollo facial equilibrado.
Un ejemplo muy común es la respiración bucal: cada vez hay más niños que roncan o respiran por la boca, y esto nunca debe considerarse normal. Cuando la respiración nasal no funciona correctamente, la lengua no se posiciona bien, el paladar no se desarrolla en anchura y se genera una cadena de problemas que afecta al crecimiento facial y dental.
Detectar a tiempo estas alteraciones permite intervenir de forma sencilla, con tratamientos funcionales que ayudan a que la boca y todo el sistema crezcan en armonía.

