Los boxeadores son de los deportistas que mejor respiran por la nariz, y tiene una razón muy clara: entrenan muchas horas con bucal, lo que mantiene la boca cerrada y hace que la lengua se apoye en el paladar, una posición que abre mejor las vías aéreas y favorece la respiración nasal.

Con el tiempo, esto fortalece el diafragma, mejora la tolerancia al CO₂, aumenta la resistencia, reduce la sensación de ahogo y genera un patrón respiratorio más profundo, estable y eficiente.
Por eso muchos boxeadores terminan con un control respiratorio de élite y una capacidad nasal muy superior a la de la mayoría de deportistas


