Cuando recibimos una analítica, solemos fijarnos en una cosa:
¿Está el valor dentro o fuera del rango de referencia?
Pero estar dentro del rango no significa necesariamente que ese dato no pueda aportarnos información.
Desde una visión más global de la odontología, determinados parámetros analíticos pueden ayudarnos a conocer mejor el contexto del paciente y detectar situaciones que quizá convenga valorar antes de iniciar determinados tratamientos.

Por ejemplo, en algunos pacientes que van a realizarse un implante, una cirugía o un tratamiento de ortodoncia, puede resultar útil conocer parámetros relacionados con el metabolismo óseo, el estado nutricional, la glucemia, la inflamación o determinadas deficiencias.
Porque nuestros tratamientos no ocurren únicamente en los dientes. Trabajamos sobre hueso, encía y tejidos que forman parte de todo el organismo.
No se trata de diagnosticar enfermedades que corresponden a otros profesionales ni de pedir analíticas a todo el mundo. Se trata de saber cuándo mirar un poco más allá y, cuando sea necesario, trabajar de forma coordinada con el médico.
La prevención también consiste en buscar información antes de que aparezca el problema.
No tratamos una boca aislada. Tratamos a la persona que hay detrás de esa boca.
Tu dentista ahora puede interpretar tus analíticas, !Recúerdalo¡.

